02/jul/2009.
La última vez que se le vio en un partido de las mayores, Manny Ramirez abandonó la caja de bateo con promedio de .348, seis jonrones y 20 carreras impulsadas en 27 partidos. El fenómeno de las greñas de Samsón producía como siempre, a sus 36 años de edad. Su imagen se idolatraba como uno de los últimos bateadores puros de la era, con todo y sus extrañas mañas.
Entonces, lo atraparon. Una receta de un medicamento para la fertilidad de la mujer delató su secreto. Manny no buscaba emplazar a la cigüeña al consumir Gonadotropina Coriónica Humana, sino surtir un mayor efecto sobre las pelotas, atrincheradas por la potencia de los esteroides anabólicos.
Androstanediol. Drostanolone. Fluoxymesterone. Norbolethone. Oxandrolone. Bolasterone. Ethylestrenol. Stanozolol. Testolactone. HGH. Modafinil. Prolintane.
La lista de drogas prohibidas es larga. La suspensión es corta. Y la probabilidad de ser capturado haciendo trampa mediante las pruebas administradas por Grandes Ligas parece ser tan baja como ganarse el premio gordo de la lotería dos veces en una misma semana. Constantemente se generan nuevas formas de viejas drogas que pasan desapercibidas por las pruebas.
Estos pasados dos años he aprendido mucho con demasiado sobre esteroides, fertilidad femenina y disfunción testicular. Mucho más de lo que jamás imaginé cuando estudiaba química y biología en mi primer año de universidad, y salía del laboratorio directo hacia la facultad de comunicaciones para enterrar con orgullo todas mis aspiraciones científicas.
Los fanáticos se quejan de tanta noticia de esteroides, pero les aseguro que nadie está más harto de este largo y tedioso capítulo que muchos de nosotros los periodistas. Nosotros queremos hablar de béisbol; de las grandes marcas; de las grandes hazañas; de las grandes victorias y sorprendentes derrotas. Pero no podemos hacernos de la vista gorda. Ahora lo grande se hace más grande por métodos que van en contra del reglamento, mientras el béisbol se enriquece por medio de los anuncios de Viagra en televisión.
La preocupación mayor de los jugadores sospechosos y confirmados como consumidores de estas drogas parece consistir en salvaguardar la validez de sus extraordinarios numeritos y asegurar su pase al Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York. Nada que decir sobre su los efectos dañinos a la salud, la competencia desleal y las quebradas marcas históricas del pasado.
"Esperaré tranquilo mi ingreso al Salón de la Fama", dijo Sammy Sosa recientemente a ESPNdeportes "¿O no tengo números?".
Los números están ahí para Manny, para Sammy, para Bonds. Lo que no sabemos es qué siginifican esos números. Quizás no lo sabremos nunca, imposible de discernir entre los batazos limpios y los contaminados.
Manny regresa a la caja de bateo este viernes en San Diego para tomar su primer turno al bate en las mayores con 37 años de edad, su primer turno trastocado por la infamia certera de la suspensión. Su bate será la clave para los Dodgers esta temporada si todo le sale bien y si se mantiene limpio.
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