13/Nov/2009.
LAS VEGAS.- Miguel Cotto no necesita que le recuerden que no es el favorito en la pelea contra Manny Pacquiao.
Pactó el combate por la mitad del dinero que recibirá Pacquiao. Accedió a pelear dos libras por debajo de su peso habitual sólo para que se realizara el enfrentamiento.
Y pasó meses entrenando para una contienda que, según la mayoría de los expertos, no tiene muchas posibilidades de ganar.
Pero en la última conferencia de prensa previa a la función boxística, el promotor Bob Arum se tomó el tiempo de recordarle a Cotto lo mismo.
"El lo sabe y yo también", dijo Arum. "En esta pelea él no es la estrella del espectáculo".
No, el protagonista es la sensación actual del boxeo, un filipino sereno y cortés que propinó semejante paliza a Oscar de la Hoya que lo obligó a abandonar sentado en su esquina, y que pulverizó a Ricky Hatton con un solo golpe.
Pacquiao es el rostro de esta función, el púgil que canta en la televisión y que paraliza a todos sus compatriotas en Filipinas cada vez que sube a un cuadrilátero.
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